¿Alguna vez pensaste lo que pesa tu palabra cuando hablas con un familiar , un amigo o bien un profesional por temas laborales o personales?

Actualmente contar con el don de palabra, en esta era, es como milagro del tercer tipo. Si, estamos tan acostumbrados a estar alerta, a comprometernos superficialmente con la mayoría de las cosas que hacemos, que perdemos una de las armas mas importantes que tenemos a la hora del respeto.  El valor de la palabra.

Y la realidad nos muestra, que en el ámbito laboral o personal, es «natural» que no contesten un correo, un mensaje, una llamada o bien atender una reunion… aunque también pasa (si pasa) que concretamos un negocio y al otro día se esfuma el acuerdo, el compromiso y hasta la responsabilidad indirectamente implicada , que confirmaba la concreción de ese negocio, reunion, cita o acuerdo.

La falta de palabra, de compromiso, de atención, termina desgastando cualquier relación (personal, laboral, amorosa, de amistad, etc) de tal forma, que los vínculos se rompen, y como resultado, la confianza generada en años,  nunca mas vuelve a su estado natural convirtiéndose así en un vinculo toxico, del cual salir, se convierte en una verdadera locura.

Ahora…cuanto de esto es responsabilidad propia y cuanto es  «del entorno enloquecedor» que vivimos día tras día. Cuanto naturalizamos y cuanto reflexionamos acerca de las situaciones diarias, en el mes o en el año, que deterioraron o destruyeron contratos, acuerdos, relaciones, etc.

Cuanto hay detrás del ser «políticamente correcto y quedar bien» para luego mostrar el no compromiso, la no acción o hasta mismo el desprecio por la situación o la persona o la empresa. Nos observan los niños, familiares, adolescentes, profesionales, colegas, jefes, pares o empleados. Y en el ámbito laboral, para muchos somos ejemplos a seguir… grandes lideres llevando adelante proyectos o empresas, carreras universitarias o entidades de toda indole.

Y en ese caso, hay muchos que se olvidan del rol que ejercen. Donde el poder cobra mas fuerza y el ego hace estragos con las personas que se doblegan ante estas tentaciones, las cuales tienen fecha de vencimiento y la humildad con la que crecieron, se pierde para nunca mas ser recuperada.

Nos debemos ser responsables, generar y sostener mas cooperación y mas empatía. Ser genuino y autentico a la hora de poner en juego nuestra palabra.

Aunque en la actualidad, estemos rodeados de practicas de esta indole, donde todo da igual,  contar con valores como el don de la palabra, es un lujo del que pocos gozan, tanto en posiciones de poder, como en la de cualquier mortal.

«Una persona vale lo que vale su palabra»

¿Si todos fuéramos responsables en relación al don de la palabra, como seria nuestra interacción con los demás y nuestra posición ante el mundo?

 

CR