Cada vez que tenemos que realizar alguna negociación o acuerdo, no importa de qué índole sea o de que rubro, contamos con ciertas herramientas, las cuales deben estar bien utilizadas, dependiendo del escenario y contexto en el cual se presenta la oportunidad de negocio.

“Tener el objetivo definido es fundamental”

Desde mi experiencia, no recomendaría iniciar una negociación, sin tener un horizonte claro.

Si vamos a negociar en condiciones poco específicas, sin saber el rumbo, podemos poner en riesgo no solo esta oportunidad, sino también la relación ya generada con la otra parte, que además seguramente nos costó tiempo, estrategia y dedicación desarrollarla para que florezca una chance de generar negocios juntos.

“Visión integral del negocio y escenarios posibles”

Un colega siempre decía… “a las batallas hay que ir bien preparado, aunque también podemos apostar a la asertividad”

Y doy fe de que si estas empapado del negocio, tenes claras las condiciones en las que estas presentándote en la negociación y estudiaste a tu contraparte, vas a poder generar empatía en cuanto a las diferencias que puedan generarse en el momento, poniéndote en los zapatos del otro, estableciendo claramente los puntos de inflexión y a partir de allí buscar mejores soluciones para ambas partes de acuerdo con las prioridades de la mesa de negociación. Partiendo desde la confianza y la reformulación de alternativas orientadas al logro de objetivos de ambas partes, generando acuerdos duraderos y de buena fe.

Por lo tanto, no dudes nunca de tus habilidades, preparate para la adrenalina, pero nunca olvides que para concretar el objetivo debemos priorizar los lazos, la asertividad y sobre todo… EL DON DE LA PALABRA. Estas son herramientas que permiten lograr muy buenas bases para cualquier acuerdo.

Carla Rodríguez